16.7.11

Colorantes naturales.

Después de preparar las esencias naturales, a las que tuve que buscar un uso diferente del que me motivó a hacerlas, me puse con los colorantes, por aquello de hacer jabones tradicionales, pero un poco diferentes.

De todos es sabido que extraer colores de la naturaleza son técnicas ancestrales que perduran en la actualidad. De hecho, aunque ahora usemos procesos químicos para fijar los colores y concederles mayor durabilidad, estos siguen proviniendo de la madre naturaleza. Plantas, minerales y algunos bichejos, como el rojo carmín de los pintalabios, que se sigue sacando de la cochinilla (Perú es el mayor exportador de cochinilla).

Debemos tener en cuenta que, hablando de plantas, el color final, siempre será dos o tres veces más claro que el del propio tinte, a no ser que utilicemos mordientes, para fijar el color, lo que suele hacerse para la tintura de tejidos. En cualquier caso, un colorante natural nunca será tan intenso como uno artificial. Además irá perdiendo tonalidad con el tiempo, dado que no es un colorante muy estable, a no ser, como digo, que se utilicen mordientes y conservantes.

Hay tres métodos básicos para hacer el colorante, concentrándonos en el jabón:
1. Si usamos condimentos en polvo, se pueden poner directamente en la mezcla del jabón (en este caso) o en el agua que usemos para teñir. Esta técnica de solución, se emplea también con los minerales.
2. Si usamos plantas, ya sean raíces, cortezas, hojas o frutos, podremos hacerlo con una infusión bien concentrada (sólo un tercio de agua). Esto oscurece un poco el color extractado.
3. También para plantas, y la que yo elegí, hacer un simple batido (licuado) con la parte tintora de la planta.

Hay muchísimas plantas y minerales, que nos pueden proporcionar tintes para jabones, veamos algunos ejemplos, que vamos a identificar como: P=Polvos; I=Infusión; B=Batido; aunque casi todos los de I, se pueden hacer igualmente como B.

* Blanco: Talco (P). Sin abusar, para no restarle propiedades espumantes al jabón.

* Beige: Té (I) y Cáscara de cebolla común (I/B). Ésta última, depende de la cantidad, y del tipo de cebolla, nos dará de beige a amarillo, incluso anaranjado.

* Amarillo Pálido: Jengibre (P), Raíz de lirio (P) y pequeñas cantidades de la cáscara de algunas cebollas (I/B).

* Amarillo: Azafrán (P), Caléndula (I/B), Manzanilla Común (I), Cúrcuma (P), Curry (P), Polen (P), Rubia (I).

* Naranja: Pimentón (P), Cayena (P/I/B).

* Rojo: Raíz de Alcaneta (I), Flores de Bignonia roja (I/B), Madera de Pernambuco (Palo de Brasil) (I), Palo Campeche (I/B), pétalos de flores rojas (B).

* Rosa: Remolacha poco concentrado (I/B), Pétalos de Rosas (I/B).

* Lila: Cáscara de cebolla morada (I/B), Flor de Malva (I/B).

* Violeta: Col lombarda (B).

* Morado: Flor de Violetas (I/B), Flor de lirio morado (I/B), Flor de Lavanda (I/B), Flor de Romero (I/B), Remolacha (I/B) muy concentrado.

* Azul: Bayas de ciprés (I/B), Flor de lirio azul (I/B), Manzanilla Romana (I/B), Arándano azul (I/B).

* Verde: Menta (I/B), Té verde (I), Ortiga (I/B), Hoja de Romero (I/B), Hiedra (I/B), Clorofila (P), Algas de cualquier tipo, siempre que sean verdes, por ejemplo Fucus, Espirulina, o Nori (I/B), Perejil (I/B), Hojas de Mate (I/B).

* Marrón: Henna (P), Canela (P), Cacao (P), Cáscara de nuez (P/I).

* Negro: Aceite de Cade, con cuidado porque su olor es realmente fuerte y difícil de disimular. Tulipán negro (I/B), Carbón vegetal (P), semillas de Nacazcol (Caesalpinia coriaria) (I).

Lo cierto es que el tema es muchísimo más sencillo que cualquiera de los otros procesos; esencias y jabones. En este caso utilicé hojas de hiedra para conseguir un verde.

MATERIALES:

- Hierba, hojas, frutos, raíces o lo que corresponda, "teñidor". En este caso hojas de hiedra.
- Agua.
- Unas gotas de amoniaco, que ayuda a extraer el color. Y al final podemos añadir unas gotas (chorrito) de zumo de limón natural, que reaviva los colores.
- Batidora, mejor si es de vaso.
- Jarra de cristal.
- Embudo.
- Colador.
- Tarro/s de cristal oscuro, o en su defecto, cristal normal y papel de plata para cubrirlos.
- Aceite de girasol o alcohol, como conservante natural.

PROCESO:
1. Recolectar y cortar un poco las hojas de hiedra, directamente dentro de la batidora de vaso.
2. Añadir agua. Debemos tener en cuenta que, a más agua, más diluido saldrá el color, es decir, menos teñirá. Yo puse un tercio del volumen de las hojas de hiedra ya cortadas.
3. Batir un buen rato, casi hasta obtener un puré.



4. Colar el contenido del vaso de la batidora en una jarra. Este paso es para poder colar dos veces y que quede la menor cantidad posible de poso.
5. Colar directo al frasco donde lo vamos a conservar.



6. Añadir unas gotitas del conservante elegido (aceite de girasol o alcohol).
7. Cerrar el frasco. Si es transparente cubrirlo con papel de plata y etiquetar. Se debe guardar en un lugar fresco y oscuro, un armario parece lo más indicado, hasta su utilización, que mejor será en no demasiado tiempo.


13.7.11

Cómo extraer esencias naturales.

Tenía yo la intención de hacer el jabón de la abuela, de toda la vida, y ya que... pues pretendía darle un toque personal con colores y aromas. Ya veremos porqué no pudo ser, y he tenido que dar otros usos a las esencias.

Quiero dejar claro que lo que vamos a hacer es "agua de...", es decir agua aromatizada con la hierba que usemos. Que hay que distinguirlo del aceite esencial, que no es.

Yo las uso como ambientador, bien relleno los frasquitos de los ambientadores de enchufe, o bien, cierro el frasco con un tapón de corcho, al que he hecho 3 agujeritos por los que introduzco varillas de madera, de las de pinchos de comida. Las varillas se impregnan y el aroma sale y se dispersa por evaporación. Esto último es más propio para el verano, y los de enchufe para el invierno.

A falta de un alambique con el se debería hacer el proceso, y buscando información en Google, encontré este vídeo* que me facilitó el trabajo. Ya veis que sencillo, vamos con ello.


MATERIALES:

- Hierba aromática de la que queramos extraer la esencia. Yo hice de hierbabuena, de menta y de romero (la más duradera).

- Agua.

- Una olla más bien grandota, depende de la cantidad que pretendamos, con su tapa.

- Un escurridor de alimentos metálico. Que entre bien en la olla, si se ajusta al borde superior mejor. Si no se ajusta necesitaremos un trípode, como el que trae la olla rápida para cocer al vapor (que se pone debajo del cestillo escurridor)

- Un bol o cuenco más pequeño, para poner en el centro del escurridor.

- Tijera o batidora para picar bien la hierba.

- Hielo. Que podemos preparar el día anterior poniendo un tupper/tartera o varios, con agua al congelador. Yo lo hago con los tetra-briks o con botellas de plástico. Les corto la parte de arriba y se convierten en mega-cubiteras estupendas.

- Unas gotas de aceite vegetal, o de alcohol, que usaremos como conservante.

- Una botella o bote de cristal oscuro. También podemos pintarlo o cubrirlo con papel de plata de cocina.


PROCESO:

1. Meter la tapa de la olla en el congelador.

2. Cortar las hierbas. Debemos tener en cuenta las proporciones, cortaremos tanta como aroma queramos extraer, es decir, a más hierba más aroma, que no más agua. Yo suelo cortar lo que ocupa un tercio de la olla, una vez picado.

3. Picar las hierbas dentro de la olla. Para hierbas finas como la hierbabuena o la menta, uso unas tijeras (asumiendo la consiguiente pérdida de aroma en el proceso, que es poca) y después añado el agua. Pero para el Romero y otras de tallo más leñoso, utilizo una batidora vieja que tengo para estos menesteres y las trituro ya dentro del agua. Así, no hay apenas pérdida de aroma.

4. Añadir el agua, si no lo hicimos antes. Hay que tener en cuenta dos detalles: Uno es que vamos a extraer, aproximadamente un tercio del agua que pongamos; y la otra es que a mayor concentración de hierba, más aromática será nuestra esencia. Yo suelo poner 3 ó 4 veces la cantidad que quiero extraer. La medida la tomo con la misma botella donde luego guardaré la esencia.

5. Introducir en la olla (con la mezcla en el fondo), el trípode si es necesario, el cestillo escurridor, y colocar el bol en el centro del cestillo. Sacar la tapa del congelador y tapar la olla, CON LA TAPA AL REVÉS, es decir, el agarrador de fuera, quedará adentro, justo sobre el bol.



5. Poner al fuego fuerte y bajarlo al mínimo cuando empiece a hervir. Lo suyo es dejarlo a hervor suave sudante el tiempo necesario (que dependerá de las cantidades que hayamos puesto, de la fuente de calor y de la propia olla. En el momento que empieza a hervir, llenaremos la tapa de hielos, para facilitar la condensación del vapor.

Lo que está sucediendo en este momento es que las esencias de la hierba son vehiculizadas hacia arriba por el vapor de agua. Se encuentran con la tapa helada, el vapor se condensa y, dado el formato de la propia tapa, escurre hacia el centro, cayendo dentro del bol las partículas de aroma concentradas en las gotitas de agua.

6. Cuando el bol está lleno se saca, vertiendo su contenido, en caliente, en el bote de cristal, con un embudo.

Yo repito esto hasta que se ha consumido todo el agua del fondo de la olla. He llegado a sacar tres botellitas de esencia, pero eso dependerá de las cantidades de hierbas y agua que hayamos puesto.

7. Añadir a la esencia del bote unas gotas de aceite vegetal (sin aroma) o de alcohol para prolongar su conservación. Yo prefiero el aceite. Y cerrar bien.

8. Arropar el/los tarros bien, en caliente, con una manta, para hacer el vacío. Yo los dejo unas horas.

9. Tapar la botellita con papel de plata, si es de vidrio trasparente, etiquetar y guardar en un lugar oscuro y fresco. Armario/despensa de la cocina (lejos de fuentes de calor) puede valer.




*El título del vídeo es incorrecto, ya que lo que se extrae NO es el aceite esencial, sino agua aromatizada, la esencia, pero no el aceite.