28.11.10

Chicas, ya podemos mear de pie. Go girl!!!

Retomando este, uno de los que pretenden ser pilares del blog, el de las féminas y nuestras diferencias existenciales frente a ellos. Abro con este post la sección de Higiene Femenina en los viajes.

Y como no podía ser de otro modo, empiezo con el principal motivo de envidia hacia ellos. Esa que nos corroe cuando la vejiga amenaza con reventar. Por ponernos en situación: Un bus que, tras varias súplicas, para en "cualquier sitio" (Estoy pensando en África, China...). 30 (ó 90 según el lugar) personas se bajan.

Ellos salen, se dispersan mínimamente, se giran un cuarto de vuelta (como mucho tardan unos 30 segundos en encontrar un "rincón"), bajan la bragueta, se la sacan, ejecutan, se la sacuden, la guardan (eso si, cuidadosamente, porque tienen tiempo), suben la bragueta y se dedican a esperar y estirar las piernas... O a leerse el Quijote.

Nosotras bajamos del bus, pasamos unos 3 minutos dando vueltas en desesperada búsqueda de ese minúsculo lugar que promete ocultar nuestras "vergüenzas" mínimamente. Esclavas de nuestro pudor estudiamos, en segundos, la mejor dirección para adoptar "la posturita". Normalmente a esta altura el olor ya es nauseabundo, así que mientras nos concentramos en respirar solo por la boca, estamos medio desnudándonos, ni mucho que luego hay que vestirse (o tenemos frío), ni poco porque se salpicará. Además hay que mantener un poco remangadas las perneras del pantalón, porque se salpican, o empapan con la variedad de líquidos indefinidos que hay por el suelo.

Ahora ya, sujetando el pantalón, con los gemelos por abajo para que no se bajen las perneras remangadas, con los muslos por arriba, para que no se caiga; una mano recogiendo el talle, de pantalón y ropa interior, (porque aquello sale hacia delante, y más estando en cuclillas), o sujetando esa puerta que nunca cierra; en la otra mano el papel (que previamente hemos preparado, porque después es casi imposible). Cuando la braguita ya te está cortando la circulación, viene el "momento equilibrio": hay que ponerse en cuclillas, sin rozarse con nada que nos rodee, de manera que "no se nos vea", y que no nos salpiquemos, concentradas en seguir respirando solo por la boca, y sabiendo que ya te están esperando. Ejecutamos. Con suerte serán 15/20 segundos de equilibrio, si hay mala suerte nos convertiremos en "Pinito del oro" durante un rato indefinido, en el que los muslos empiezan a temblar descontroladamente.

Nos limpiamos. A duras penas y ya sudando, deshacemos todo el guirigai que hemos montado, con mucho cuidado de no mancharse con cualquier cosa, incluido nuestro deshecho. Escuchando a todas las mujeres que, en posición oficial de "me estoy meando", se amontonan al otro lado de esa puerta que no cierra. Nos recolocamos todo y, si hay modo nos lavamos las manos, si no hay opción volvemos hacia el bus sacando las toallitas húmedas, o el alcohol gel, de la mochila.

Aquí es cuando nos encontramos con el careto de "cansado de esperar a las tías" del conductor, y cómo los chicos se han tomado un refresco, comido el bocata, y ya terminaron el Quijote y empezando Los Pilares de la Tierra. Porque claro, si esto es en un bareto de carretera, hay que contar con la fila de meonas que tendremos que esperar. Y luego, alguno, sobrado de inteligencia, te pregunta ¿por qué tardaste tanto?

Otra opción es colarse en el de chicos, todo sea por ese pobre conductor, o evitar la pregunta inteligente. Pero muchas más veces de las esperadas nos encontramos que sólo hay urinarios de pared.

Bien, pues todo eso que solo nosotras sabemos, y que ya hacemos con una destreza sorprendente y en tiempo récord, Macpherson Internacional, S.A. lo ha tenido en cuenta y para premiar nuestras capacidades equilibristas ha lanzado un apéndice urinario postizo, el FUD (female urination device), cuyo nombre comercial es GO GIRL.

Se trata de una especie de embudo, fabricado en silicona médica flexible e hipoalergénica. Dos colores a elegir: un rosa eléctrico que tira para atrás, y un caqui camuflaje. Parece que puede ser una "solución".

Viene enrollado en un tubito higiénico que ocupa poco más que la funda de un pintalabios, con una bolsita y tres toallitas higiénicas para su limpieza en caso de no tener agua corriente y jabón a mano (lo que ocurre siempre). Aunque en la web nos recuerdan que la orina es estéril, es evidente que no es lo único que toca el aparato al usarlo. También nos proponen desecharlo tras cada uso, pero claro, nos saldría a casi 12€ la meadita, y tendríamos que cargar en mochila/maleta con ¿cuántos para unas vacaciones medias?, para pensárselo.

A priori asusta un cambio tan radical. Parece que se va a salir por todas partes, y no terminamos de verlo, porque "hay que bajarse igualmente la ropa", "no sabemos dónde, ni cómo, va a caer". Pero también nos aseguran que con un poco de práctica podremos hacerlo sólo bajando la cremallera (pantalón holgado). Está claro que con falda/vestido es mucho más fácil, por eso solo hablo del pantalón, que también es más frecuente como indumentaria viajera.

Desde luego, la pestaña del borde superior, parece segura para el "no retorno", y la ranura de escape es antigoteo. Lo que no me queda tan claro es el ángulo de "despeje", supongo que será cuestión de probarlo y practicar. tranquila, viene con folleto de instrucciones y en la web encontrarás un vídeo bastante explícito. Si es más o menos como lo venden, la verdad es que parece seguro, cómodo e higiénico. Veremos.

Yo, la verdad, es que nunca he tenido problemas en este aspecto viajando, más allá del olfativo, que es relativamente fácil de solucionar. Por no hablar de las depilaciones integrales. Pero he de aclarar que el umbral de mi pudor es inexistente. Es decir, si lo haces de frente, y bien agachadita, (como los asiáticos esperando el bus), te ven la cara, no el culo. Y si llevas el pañuelo mágico, sólo tienes que ponértelo como un pareo largo (estilo "vestido/falda" africano), y entonces si que nadie ve nada.

Independientemente, yo lo veo práctico para algunos aseos públicos (bueno casi todos) de esos espantosos, como los chinos. En medio de la naturaleza me parece absurdo, el método tradicional se me hace más natural. Pero como no hay que cerrarse a los avances, "me lo pido" y os cuento. Aunque no termino de verme usándolo con el mono de esquiar.

Ya lo puedes encontrar en algunas farmacias de Barcelona, Cantabria, Baleares, Madrid, Navarra, Santa Cruz de Tenerife y Vizcaya. O comprarlo en la tienda on line, por el módico precio de 11'90€ la unidad. Hay descuentos para packs de más unidades. La cosa está alcanzando tanto renombre que ya nos venden camisetas, braguitas, shorts y cacao labial entre otros.

Yo tengo mis dudas, pero tú qué piensas. ¿Lo has probado ya? ¿Lo ves útil? ¿Crees que se puede convertir en uno de tantos "gadgets" imprescindibles en una mochila femenina? ¿Nos están creando otra necesidad prescindible?