Aunque ahora mismo me estoy comiendo unas deliciosas y naturalmente caseras "gominolas" de fresa (por llamarlo de algún modo), vamos a empezar con las frutitas de estas tierras, la mayoría de las cuales no había visto en mi vida, ni había oído de su existencia. Además claro está que, si suponen el 80% de mi alimentación, forman parte importante e integrante de mi viaje.
Y es que, jolines, las voy a echar mucho de menos cuando no las tenga. De hecho, ya hecho de menos los lichis, que desde Ho Chi Minh (hace casi un mes) no los he vuelto a encontrar. Espero que Sapa me regale ese último placer.
Empiezo con el Mangostán. ¿Por qué? Pues por nada en especial, solo que cuando se me ocurrió hacer los vídeos sobre las frutas, era la que mejor pinta tenía en el mercado y una de las que jamás había visto ni oído.

Así, a modo de resumen (muy resumido), el árbol se llama Garcinia Mangostana, más conocido como Mangostíno y es un árbol tropical perenne, muy difícil de cultivar con éxito en lugares de clima no tropical. Lo que la convierte en una fruta muy preciada. Si a eso le añadimos que Ferrán Adriá dijo en algún momento que era su fruta preferida, ya está, el coctel perfecto para que el Corte Inglés las venda, entre Mayo y Junio, a un precio astronómico (aquí cuestan 3 perras, igual o menos que la piña).
Deja de madurar cuando es cortada del árbol, de modo que su cosecha debe ser muy meticulosa. Lo que más la encarece es que dura una semana o menos, en condiciones comestibles, poco más en refrigeración (no se si se podrá congelar). De modo que supongo que su exportación debe hacerse en plan "tele-transporte", porque ya me diréis si no.
Del aporte nutricional, aparte de agua, hidratos de carbono y fibra (como todas las frutas en mayor o menor medida), cabe destacar el contenido en potasio, mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso, para la actividad muscular normal, y que interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.
Lo veréis en el vídeo pero os lo cuento. Tiene una corteza en dos formatos: La externa es más tipo cáscara, muy dura y de color morado o granate muy oscuros, con un "pezote" (no se decirlo de otra manera) de 4 hojitas, que debían ser la "cubierta" de la flor, y un tallito. La interna es blanda, tipo carnoso, morada y que mancha mucho (de morado evidentemente).
Dentro encontramos unos gajos con pinta de mandarina blanca, blandita y muy jugosa. Y cada gajo tiene una semilla también blanda (el hecho de la semilla blanda es lo que condiciona la duración una vez cortada... creo), como la de una naranja, pero aplastada y más blanda.
El sabor es aci-dulce, más dulce que acida, pero con ese toquecillo. Fresca y jugosa (mucha agua), aunque tiene algunos hilillos de esos que se quedan entre los dientes. Me gusta bastante, de 0 a 10 le doy un 8'5, muy rica.
Pezote: Dícese en mi familia, de toda la vida de Dios, de aquella parte frutil más dura de la cáscara y/o corteza, generalmente con una pequeña parte del tallo y probablemente alguna hoja. U sea se, por ande estaba enganchada a su progenitor (árbol o planta). Seguro que eso tiene un nombre propio, con definición en la RAE, pero no me lo sé.
PD: Cómo voy a aprender inglés si no se ni hablar castellano. Ya me vale.
Y es que, jolines, las voy a echar mucho de menos cuando no las tenga. De hecho, ya hecho de menos los lichis, que desde Ho Chi Minh (hace casi un mes) no los he vuelto a encontrar. Espero que Sapa me regale ese último placer.
Empiezo con el Mangostán. ¿Por qué? Pues por nada en especial, solo que cuando se me ocurrió hacer los vídeos sobre las frutas, era la que mejor pinta tenía en el mercado y una de las que jamás había visto ni oído.

Así, a modo de resumen (muy resumido), el árbol se llama Garcinia Mangostana, más conocido como Mangostíno y es un árbol tropical perenne, muy difícil de cultivar con éxito en lugares de clima no tropical. Lo que la convierte en una fruta muy preciada. Si a eso le añadimos que Ferrán Adriá dijo en algún momento que era su fruta preferida, ya está, el coctel perfecto para que el Corte Inglés las venda, entre Mayo y Junio, a un precio astronómico (aquí cuestan 3 perras, igual o menos que la piña).
Deja de madurar cuando es cortada del árbol, de modo que su cosecha debe ser muy meticulosa. Lo que más la encarece es que dura una semana o menos, en condiciones comestibles, poco más en refrigeración (no se si se podrá congelar). De modo que supongo que su exportación debe hacerse en plan "tele-transporte", porque ya me diréis si no.
Del aporte nutricional, aparte de agua, hidratos de carbono y fibra (como todas las frutas en mayor o menor medida), cabe destacar el contenido en potasio, mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso, para la actividad muscular normal, y que interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.
Lo veréis en el vídeo pero os lo cuento. Tiene una corteza en dos formatos: La externa es más tipo cáscara, muy dura y de color morado o granate muy oscuros, con un "pezote" (no se decirlo de otra manera) de 4 hojitas, que debían ser la "cubierta" de la flor, y un tallito. La interna es blanda, tipo carnoso, morada y que mancha mucho (de morado evidentemente).
Dentro encontramos unos gajos con pinta de mandarina blanca, blandita y muy jugosa. Y cada gajo tiene una semilla también blanda (el hecho de la semilla blanda es lo que condiciona la duración una vez cortada... creo), como la de una naranja, pero aplastada y más blanda.
El sabor es aci-dulce, más dulce que acida, pero con ese toquecillo. Fresca y jugosa (mucha agua), aunque tiene algunos hilillos de esos que se quedan entre los dientes. Me gusta bastante, de 0 a 10 le doy un 8'5, muy rica.
Pezote: Dícese en mi familia, de toda la vida de Dios, de aquella parte frutil más dura de la cáscara y/o corteza, generalmente con una pequeña parte del tallo y probablemente alguna hoja. U sea se, por ande estaba enganchada a su progenitor (árbol o planta). Seguro que eso tiene un nombre propio, con definición en la RAE, pero no me lo sé.
PD: Cómo voy a aprender inglés si no se ni hablar castellano. Ya me vale.






















