13.11.09

Turpan, el Oasis de la Vid. China VI.

Llegué muy de mañanita, y mira si estaba a gusto, que me tuvieron que despertar y decirme que esa era mi parada, casi me sacan del bus por las orejas. Total, que todavía más que confusa, me bajo y me veo en una carretera, cerca de un cruce que lleva a alguna parte, cuyos carteles exclusivamente en chino me lo aclaran bastante.

En el otro lado hay algunos tenderetes de estos de carretera (chocillas de madera), todos ellos cerrados. Y, detrás de mi una especie de "Puerta" de entrada a algún sitio importante, así con forma de arco y algo parecido a torreones, pero de muy reciente construcción, y solo el arco sobre la carretera. Delante una vía que debe llevar a la ciudad, tal como percibo en ese momento. A ambos lados sendas rectas de asfalto, eternas, que se pierden en el horizonte.

Con tan claras explicaciones, los carteles en chino y ni un alma por los alrededores, tan fácil es ubicarme en ninguna parte, que mejor me quedo donde estoy a ver si se me pasa esta modorra y las neuronas se ponen en funcionamiento. Aunque con este calorazo no se yo. Hemos llegado a Xinjiang.

No pasaron ni diez minutejos, lo justo para quitarme las legañas, cuando aparecieron un par de coches (¡¡qué casualidad!?!?). Uno era un taxi y otro un turismo privado. Ambos vienen directos a por mi, así que ya me lo estoy imaginando, toca jugar.

Después de unos 20 minutos de charla y regateo con los respectivos conductores, muy uigures ellos y bastante diestros con el inglés, elegí uno de ellos, que fue todo el santo camino contándome un millón y medio de cosas que mi estado de letargo no me permitía entender (casi ni oír). Así como cuando viajas con una radio ajena cerca de tu campo auditivo, llegamos a un hotel, lo veo, me acomoda y me quedo. Y ya de paso enlazo con una excursión (en chino por supuesto), porque todo lo interesante de la ciudad está a las afueras y no quiero perder mucho tiempo aquí. De modo que duchazo y ¡¡al lío!!

Primero nos llenan la barriguita con un desayuno muy a lo chino, o sea, sopita bien caliente (estamos a 38º a las 9:00) y unos dumpings o pumpings de esos como se llamen, que llenan de lo lindo.

La segunda parada es en una especie de "embajada turística" donde nos hacen un "pasaporte turístico"... ummm, qué bien va sonando la cosaaaaa... Que nos da vía libre para visitar todo lo interesante de la ciudad y sus inmediaciones en un solo día. Es decir, que toca día de tour al más puro estilo Gila, en chino. Paciencia tía, paciencia que tienes que pasar todo el día con ellos.

Es en estas situaciones cuando hecho de menos tener un automóvil propio para moverme y disfrutar como y cuando me de la real gana, pero bueno, es lo que tocaba.

Por fin llegamos al primer sitio, y uno de los más interesantes: Los Sistemas de Riego (irrigación). La verdad es que me resultó muy curioso cómo se lo montaron en el oasis para evitar perecer bajo la arena. Y es lo que les ha convertido en lo que son: La Ciudad de la Vid. Aprovechando su "ventajosa" geografía, están más de 150m bajo el nivel del mar, recogen las aguas del deshielo de los nevados, que quedan a tomar por saco, por vías acuíferas subterráneas que, con el simple efecto de la gravedad, conducen el agua hasta sus plantaciones.

Y una cosa que me llama especialmente la atención, pero claro, igual es de lo más normal, que con el calorazo que azota esta depresión, vendan pieles de Yak, Oveja y Camello, en todos los formatos de ropa de abrigo, en las tienditas de las instalaciones turísticas.

Luego fuimos a las ruinas de Jiaohe, ciudad curiosa en sí misma. Fue construida excavando la tierra, o sea que no deja de ser una escultura en el más estricto de los sentidos. Y resulta que el terreno que eligieron es una lengua de roca que queda limitada por dos ríos, que a su vez excavaron sendos cañones, lo suficientemente profundos como para que se pudieran ahorrar el currele de esculpir una muralla defensiva. Ya se la prestaron los acantilados producidos. Y todo eso se fundó más de 100 años antes del nacimiento del santísimo.

Con tales características no podía ser menos que un centro político, económico, militar y cultural de esta zona de la Ruta de la Seda. Incluso llegó a ser capital de un reino llamado Cheshi. Y así perduró durante más de 500 años, hasta que fue abandonada quedando como la ciudad esculpida en tierra mejor conservada del mundo. Así lo consideran algunos.

Visitamos otras 6 ó 7 cosas de relativo (algunas dudoso) interés. Nos dieron de comer por entre medias, en el valle de la vid. Que oye, me sigue resultando de lo más curioso, cómo puede un pueblo eminentemente musulmán, embotellar tan exquisito caldo. ¿Será que solo lo exportan? (Halal). Porque no, esto ya no es China, aunque políticamente pertenezca al país. Ya se encargan los uigures en mantenerse firmes. Y es que cuando se ven mezquitas y ningún templo (ni budista, ni confucionano), cuando se come cordero a discreción, el "canto" del Imán te despierta, y los mercados se llaman "bazar", cuesta imaginar que estás en China.

PD: Las fotos a mi regreso.


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