12.10.09

¿Dónde está Yola? 22. Desierto de Gobi.

Cuenta la leyenda que era un floreciente refugio de montaña, llamado Qingshi Mountain (Montaña de Piedra Azul), en la antigüedad. Al pie de la montaña, junto al lago de Media Luna, se cantaban óperas para adorar a los dioses de cada uno de los templos que allí se congregaban.

Pero el sonido ensordecedor de esta celebración, un año molestó al Príncipe Dragón Amarillo. El cruel y caprichoso príncipe utilizó su poder mágico para sepultar la zona bajo enormes dunas de arena. Dejó así enterrados a todos aquellos devotos cuyos espíritus, desde entonces, acompañados de tambores y gongs, lloran su pena, haciendo parecer que la arena canta cuando se mueve bajo los pies de quien la pisa.

Así la montaña se convirtió en arena formando la Mingsha Sand Dun. La Duna de los Suspiros.

Una mística duna de arena de muchos metros de altura, unos 40 Km de este a oeste y unos 20 Km de norte a sur. El principio, lo que queda más o menos cerca del lago de Media Luna (o Luna Creciente), es la duna más alta que se ve en el centro de la foto (detrás de mi), y de donde venía de pasar una noche indescriptible. Lo confirmo, la duna canta. Dicen que en días de viento el rugido se escucha desde la ciudad, y me lo creo.

Esta vez me encontraba en el fastuoso desierto de Gobi. Como ya dije en el resumen de esos días, llegué a través de la ciudad-oasis de Dunhuang, en la provincia de Gansu, de China. Soy consciente que lo del nombre de la duna era harto complicado.

La sorpresa fue, como ya sabéis, que tuve un ratito de lluvia en el desierto, que vino precedida de la correspondiente tormenta de arena. Para mí la primera vez que me llovía en el desierto, por lo que no daba crédito a lo que estaba viviendo y oyendo.

Y en esta Ocasión, aunque fue Masriya quien nos ubicó la primerita en el país y en el propio desierto, pero Anna, que no deja de sorprendernos, es la que más se acercó a la duna de los Suspiros, no solo nos puso en Dunhuang, sino que llegó hasta el lago de la Luna Creciente.

3 comentarios:

  1. que tal perdidita con tus timos hay que aprender y nos moriremos y siempre nos los daran saludos

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  2. Llover.... es la bendición en el desierto. Campanas de Shamballa en el Gobi. Afortunada tú.

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  3. Tío Cesar, guapoooo!!!! Y tanto que hay que aprender, pero aún así, nos la seguirán dando, se seguirán inventando nuevos timos siempre.

    Fon, me considero afortunada, el desierto me bendijo dos veces, la segunda con mucha intensidad ;)

    Lo de Shamballa es de postgrado, igual algún día me animo a escribir sobre ello.

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