15.10.09

Del infierno vietnamita al purgatorio chino.

Aunque esto también llega en diferido, ya entraremos en detalle con mi despedida del país al que jamás creo que vuelva. Para haceros una idea fue a bombo y platillo, yo no soy mala gente, o eso intento, pero me largué del hotel sin pagar. Como digo es una larga historia que ya contaré.

Salí de Hanoi, todavía con tembleque de piernas, en un tren en el que tuve que sobornar al revisor (eso aquí es el pan nuestro de cada día) para conseguir un compartimento con cama. Amanecí en Lao Cai, ciudad fronteriza. Me metí en una cafetería a esperar que saliera el sol, desayunar y evadirme de todos los tuktukeros y motoristas que te esperan a la salida de la estación.

Por fin en la frontera resultó que me había pasado un día (12 horas exactamente) de mi visado. Tuve la suerte que otro viajero austriaco, justo delante de mí, se había pasado dos días, así que pudimos cruzar, por supuesto pagando una multa que para mí fueron 180.000 dongs, pero en teoría, va de 500.000 a 2.000.000 de VND, supongo que depende del humor del poli de turno y de cómo le caigas. Podemos pensar que "hubo suerte".

Lo de la frontera china no tiene nombre. Formularios; primera vez que me abren la mochila (todos y cada uno de los bolsillos); termómetro, por cierto muy gracioso, es un láser que te ponen en la frente y da la temperatura, nunca lo había visto; 15 minutos para comprobaciones varias y que te pongan el dichoso sello y por fin puedo olvidarme de Vietnam. No recuerdo haber estado tan contenta de llegar a un país que yo no quería visitar en mi vida, y es que se ha convertido en mi salvador.

Camino feliz y me sorprendo a mi misma sonriendo por el recuerdo de una frase: Principios de Enero, yo andaba loca aparcando todo y medio organizando lo que podía. Da tuvo la gentileza de ponerme un montón de cositas en el ordenador, mapas para el GPS, documentales, pelis, libros, etc. Me preguntaba destinos y yo le iba diciendo: "Si", "ese no se, puede", "seguro"... Cuando preguntó por China le dije: "Ni se te ocurra ocupar espacio con cosas de China, ni mapas, ni documentales, ni nada. No voy a ir a China, por mal que me vea la esquivaré por donde sea". Bastante parecido a lo que le dije de Tailandia.

Y allí estaba yo bendiciendo China por permitirme salir de Vietnam, a pesar de lo difícil que me lo puso, que eso también será otra historieta.

Hay más viajeros y entre todos, haciendo piña, conseguimos llegar a la estación de buses. Algunos van hacia el este directamente. Otros toman Kunming como punto de partida para alcanzar Tíbet. Yo voy hacia el norte (si soy la única) pero también necesito llegar a Kunming. Junto con un chaval francés que es profesor de inglés en Camboya (tiene que haber de todo en la vida) nos hicimos esas 14 horas de bus (más 2 de incidencias) que nos plantaron en la primera gran ciudad China: "Bienvenidos a Kunming".

Los precios de los alojamientos, son muy similares a los de Indochina, hablando de la misma calidad, quizá un pelín más caro, pero poco.

Kunming me recibe con la abrupta recuperación de mi anonimato. La indiferencia más absoluta. Solo hablan inglés en el hotel (y no en todos, que ya nos costó encontrarlo) y en algún restaurante occidental. Ha desaparecido el concierto de claxon en piiiiiiiiiiii mayor. Las calles son muy amplias, con varios carriles en cada sentido más el carril bici/moto, que por cierto aquí son eléctricas y no hacen nada de ruido, o sea que no se las oye venir, cuidado.

Hemos pasado del calentamiento de oreja de millones de "canaigelpiu" querenciosos de tu bolsillo a la indiferencia más absoluta, incluso a la negación frontal de ayuda. Y recuperamos la mirada directa a los ojos cuando te hablan o se comunican, cosa que evitan en toda indochina, especialmente en Vietnam, que siempre te hablan con la cabeza baja evitando tu mirada.

Muchas páginas, por no decir todas las que uso, están censuradas en todo el país: casi todo lo de Google excepto el correo, el buscador, y los mapas, o sea que, nada de Blogger, páginas en caché, picasa, etc. Facebook, YouTube, Metacafé, wordpress, y un gran etc. Cualquier página que de libertad de autoría al personal está censurada. Los dominios propios se pueden ver, pero no se puede escribir, subir o bajar fotos ni vídeos, dejar comentarios... Un suplicio. Encontré un par de túneles, que funcionaban 3 horas sí y dos días no.

En muchos hoteles y hostales no admiten extranjeros, cosa que ya me había pasado en Vietnam. Los taxistas no me paran. Me han echado de un restaurante chino. En los trenes solo venden asiento duro (o sea de madera a pelo) a los turistas, intuyo que también aquí funciona lo del soborno al revisor. O te hacen esperar de 3 a 4 días y no te aseguran una cama (estamos hablando de viajes de muchísimas horas). La página web de los trenes de China no funciona, ni los horarios, ni los precios, ni mucho menos puedes hacer una reserva.

A grandes males grandes remedios. Decido cambiar 3 días de tren, o 5 de buses, por 3 horitas de un vuelo que sale en dos días, a un precio bastante razonable. Y es que ahora ya viajaba justita de tiempo para hacer lo que quería, así que todo lo que sea ahorrar días, siempre a precios asequibles, bienvenido sea.

Se que la pastelería está ahí arriba, así que metí la directa para ir a buscarla.

6 comentarios:

  1. Bueno y bueno, irte de un hotel chino sin pagar, jajaja.

    Estoy haciendo cábalas sobre la perrería que te hicieron para que tomases semejante determinación.

    Saludos.

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  2. que pasa, te has roto un dedo??? que nos has dejado a medias con la historia...

    pd.: los que tenemos niños pequeños sabemos de termometros con laser...

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  3. Si nos has dejado a media!!!!

    Besotes

    Terea

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  4. Bueno Yola,China es mucho más que la burocracía y la censura,a mi me ha parecido lo contrario,la gente alli ha sido la mejor de mi viaje,EXTRAORDINARIA,estudianetes que te ayudan,que te llevan a sus universidades,sonrisas de crios,de abuelos,de amas de casa,hellos aqui y allamque te invitan a comer etc
    En Japón también abren la mochila,creo que es algo que cualquier viajero puede o debe aceptar,por muchas cosas intimas que se puedan llevar,tanto en China como en cualquier lugar.

    China ha sido y es increible,un conjunto de mundos,lo de internet es una incidencia,nada más
    salu2 y buen viaje
    Iván

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  5. hola yola como todas las cosas el no saber de la pitahaya yo la encuentro bastamte buena de sabor y al que no sabe y come demasiado pues lo efectos son de pena , y si se aprende. cesareo

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  6. Masriya, el hotel era vietnamita y si, la perrería fue tremenda y colmó el vaso :P

    J.L. jeje, sabía que comentarías o del termómetro. Oye no me he roto ningún dedo, las cosas buenas con gotero que mola más, jijijiji

    Teresa, lo mismo te digo, con gotero mola más, jiji

    Iván, acababa de entrar en China, queda muuuucho camino :P Que fue una de las mejores partes del viaje. Aparte que veo que el plan de viaje era diferente. ;)

    Tío Cesar!!! Jeje, que ese comentario iba en otro post,pero vale, juas. Me alegra que te guste la fruta del dargón, a mi también me gustó, aunque no me maravilló y como hay que comerla con tanto tacto, pues eso, no es mi prefe la verdad. Un besazo.

    Gracias a todos por vuestros comentarios.

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