24.8.09

Museo del Opio

En la localidad de Ban Sop Ruak, por los alrededores de Chiang Saen, en la provincia de Chiang Rai, al norte de Tailandia, entre otros lugares de interés turístico, nos encontramos con este instructivo museo.

Este colegio de la droga nos cuenta, desde su procedencia, hasta la mejor postura y pipas para consumirla.

Parece ser que la amapola procede de la isla de Creta, extendiéndose su cultivo hacia el noreste que, pasando por Afganistán, Pakistán, India, Nepal, y China, llegó al sudeste asiático, donde supieron sacarle tanto partido que los medios de comunicación bautizaron como "Triángulo de Oro" a una extensa área en la que están incluidos Myanmar, Tailandia, Laos y Vietnam.

La plantita se cultivaba por las tribus venidas principalmente de Nepal y China, a más de mil metros snm., condición sin la cual parece que el jugo no es lo mismo. Además que la de mejor calidad parece ser la morada, aunque todas lo contienen. Y tres son las leyendas que hay entorno a la amapola, dos de la tribu Akha y otra de los Lua.

La primera de los Akha habla de una bella mocita pretendida por siete mozos que, para no elegir uno, despertando así los celos de los otros seis, resolvió satisfacer a los siete el mismo día. La muchacha muere por agotamiento pero, antes de morir, dijo a la familia que estuvieran atentos porque de su tumba nacería una flor y que quien probase su sabia querría repetir, pero esa sabia llevaría el bien y el mal. Y al enterrarla ¡sorpresa! creció una planta de opio a la altura de su corazón.

La otra de los Akha, es un poco más rancia, dice que había una joven muy hermosa, pero que olía muy mal y nadie se quería acercar a ella, por lo que llevó una vida triste y solitaria y murió desolada. Antes de su muerte pidió un último deseo a los aldeanos, y fue que estos cuidasen su tumba. Y resulta que de su tumba nació una flor, que quien probaba su esencia quería repetir una y otra vez, por el placer que proporcionaba. Pero la esencia de la planta proporcionaba tanto placer como sufrimiento.

La última, de los Lúa, es algo más sosa, una viejilla que muere de vejez, la entierran y hete aquí que le crecen dos plantas de tabaco a la altura del corazón y otra de opio a la altura del útero, casi na. Los aldeanos, al ver las extrañas plantas optaron probarlas. Desde entonces les gustó la mezcla del tabaco con el opio, y lo cultivaron para fumarlo. Y como las plantas de tabaco procedían del pecho de la mujer, aquellos interpretaron que cuando los niños dejan de mamar, pueden cambiar la leche por el tabaco, casi na. Menos mal que no le dieron interpretación similar a la planta de opio que nació a la altura del útero, si no ya veo a todas las embarazadas con "mareos adquiridos".

También se nos muestra la postura ideal para fumar opio, que es tumbado de costado, con los talones pegando a las nalgas. Aquí la foto del maniquí que tienen expuesto.

Continuando encontraremos todo un despliegue de medios explicativos sobre el cultivo y recolección de la planta, hasta el procesamiento para obtener la preciada esencia.

Después una completísima exposición de múltiples instrumentos, tanto de labranza y recolección, como de peso y medida para su compra-venta. Además de una amplia exposición de pipas, datos de su correcta utilización y su evolución histórica.

A esto le siguen carteles y pósters varios, con explicaciones de las propiedades medicinales del opio, de cómo los gobiernos lo fueron transformando en heroina, de las marcas de heroína de cuando ésta era legal, Y la cosa se va endureciendo hasta las leyendas sobre todos los perjuicios que causa no solo a la salud y a las personas, sino también a la cultura y a la sociedad.

Sin duda alguna uno de los museos más interesantes que conozco.

4 comentarios:

  1. Yola!!Tambien vas a hacernos una degustación como con la fruta?

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  2. Parece que el maniqui esta un poco antiguo no cari

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  3. Pues si que es interesante!!! hicistes degustaciones??? jejejejjejeje


    Besotes

    Teresa

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  4. Angel, ese tipo de degustaciónes son como más privadas no? De todos modos no, no hubo cata :P

    Así que Teresa, lo siento pèro no os lo puedo contar ;)

    Mami, el maniquí está ya bastante viejito.

    Besos a todos y gracias por los comentarios.

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