5.8.09

Bambú Rafting en Chiang Mai

Una de las actividades que me gustó (se pueden contar con los dedos de una mano), en Tailandia. Pero, he de decir que tuve muchísima suerte.

Había leído algo sobre navegar algún río en balsa de bambú. Todo pintaba a que era un paseíto tranquilo, que parecía merecer la pena por los paisajes y tal. Pero en el guesthouse de Chiang Mai (y en cualquier agencia) lo venden como Bambú Rafting. Algo no cuadraba y todo apuntaba a que iba a ser una estrategia comercial más. Aún así me decidí a probar.

La excursión incluye: Paseo en elefante por la "jungla"; Visita a un poblado Karen; Trekking y visita a una cascada, con descanso para tomar un baño; comida local; y Bambú Rafting en el Río Mae Ping.

Los "conductores" de elefantes llevan unos ganchos de hierro que ya se los podían meter ellos por el c... y aprender, por ejemplo, de los adiestradores de elefantes de la zona de Lat Lake, en las montañitas centrales de Vietnam. La jungla no existe en Tailandia, al menos yo no la vi, son montes de bosque tropical frondoso, pero no creo que eso llegue a dar la categoría de jungla.

Lo del poblado, poco más me queda por decir, podéis echar un vistazo a este post.

El trekking fueron unos 15 minutillos de paseo por el monte boscoso que si, te lleva a una microcascada, en la base de la cual se forma una piscina de agua marrón, que lo que menos invita es a bañarse, y no por el color del agua exclusivamente, sino por la densa espuma que se forma gracias a toda la porquería que tira el personal que la visita. Bastante guarrilla la verdad.

La comida estuvo bien (normal vamos). Y por fin lo que yo esperaba tanto, y que mereció perder el resto del día y pagar toda la excursión (800Bath=17€) Será porque ya había perdido toda esperanza de diversión y encantamiento, que me gustó tanto, o porque tuvimos mucha suerte.

En la minivan, el guía nos dice que no llevemos nada que no queramos que se moje, es decir nada de cámaras, móviles, tabaco, dinero... Yo había visto fotos y vídeos del paseíto en balsa, así que esto sigue sin cuadrarme. Pero el guía se puso realmente serio, de hecho invitó al personal a hacer el recorrido en traje de baño y pantalón corto. Muchos lo hicieron, e hicieron bien.

La balsa está construida por una sola hilera de troncos de bambú atados con sogas, lo que deja una separación entre ellos de unos 2 ó 3cm. En cada balsa entran 4 pasajeros y el "capitán". Al poner el pie en la balsa, esta se hunde, así que como mínimo los pies, te los mojas. Pero te obligan a sentarte, al menos al principio, de modo que el culo también te lo mojas, porque el bambú navega casi siempre por debajo del agua. El último de la fila también suele ir de pie, con otra larga pértiga, para ayudar en la navegación.

Un chaval pequeño llevaba la balsa de los compañeros de excursión, y uno más grande (y soso) la nuestra. Al principio es un paseíto, remojado, pero paseíto de tranqui. Pero vas viendo cómo vienen otras balsas que nos adelantan, en las que todos los pasajeros están chorreando agua. Luego ves que algunos se bajan de la balsa para bañarse. Hasta que te cruzas con el primer grupo que hay merendando en la orilla del río, y nos empiezan a salpicar agua.

Resulta que era sábado, día que los locales aprovechan para ir a pasarlo al río, con todo lo que eso implica: Picnic, baños, tirarse desde las rocas, tirolinas hechas con ramas o lianas, y lo más divertido de todo, jugar a salpicar agua, al extranjero especialmente.

Pero nuestro capitán debía estar cansado y le cedió el puesto a otro chaval, que debía ser el más guerrero, juguetón e intrépido de todos.

Nos picamos con la balsa de los compañeros, cogía los minirápidos siempre por los sitios más complicados y con más desnivel (que nunca era mucho, pero bueno). Escondíamos la balsa detrás de las rocas grandes y todos agachaditos para hacerles una emboscada a los de la otra balsa. Adelantábamos a todos. Entre tanto, los tailandeses que estaban de fin de semana nos salpicaban agua y claro, nosotros no íbamos a ser menos, así que cada vez que nos cruzábamos con alguien, a echarles agua indiscriminadamente. Creo que nunca me han regado tanto como en Tailandia, ¿oleré tan mal?.

Hacia el final, hay como una especie de zona de recreo, al principio de la cual van parando las balsas de turistas para que se bajen. Nosotros le preguntamos a nuestro "capi" preparándonos para el desembarque, pero nos dijo que no, de eso nada, aventura hasta el final. Había un desnivel de algo más de dos metros, y el habilidoso muchacho lo bajó, con sus cuatro pasajeros en la balsa. Estuvo genial bajar el único rápido gordo, eso sí, el agua nos llegó al pecho.

Lo cierto es que resultó muy divertido, mucho más de lo que me esperaba. Por supuesto terminamos bañándonos en el río vestidos, y jugando con todos ellos. Nos tiramos desde las rocas y demás.

Indudablemente una experiencia que, si tienes la suerte de pillar en sábado, puede ser muy divertida, aunque queda bastante lejos de lo que es el rafting (que es con el nombre que ellos te lo venden).



El vídeo lo tomé después de bajarnos de la balsa, un poco más alante, en la zona donde se bajaban casi todos los turistas. No dice mucho, pero es lo que hay. Creo que por las voces uno se puede hacer a la idea del jolgorio que se monta.

Las chozas que se ven, son una especie de techados que debajo tienen unas plataformas elevadas, donde hacen el picnic, a orilla del río, o sea, la zona de recreo.

2 comentarios:

  1. Bueno al menos lo pasaste bien! Un rato de risas no esta mal!!
    Eso si ! yo en el agua que no vea lo que hay debajo ....como que no me meto....;-)

    Besotes

    Teresa

    ResponderEliminar
  2. Jajajaja, eso es un mal muy común. A mi me daba cosa la primera vez, pero aquí es dificil encontrar agua translúcida, y allí se bañaba todo el mundo, así que... ¿por qué no?

    Estuvo muy bien la verdad.

    ResponderEliminar

Anímate a compartir tus pensamientos