9.8.09

Adiós pataleta!!

Pues si, muchos os disteis cuenta en su momento. Soy una chiquilla (porque quiero), y como buena hija única, estoy suficientemente mimada, para pillarme una buena pataleta cuando las cosas no salen "como a mi me da la gana". Lo reconozco.

De modo que, tras ver frustrado mi tercer intento de India (en dos años) y encontrarme "obligada", porque no me sobra el dinero, a viajar por Tailandia. País que tenía TACHADO de mi lista, de hecho nunca llegó a estar apuntado porque yo NO QUERÍA ir allí. Pues una recapacita y se dice a sí misma: "Algo tendrá Yola, seguro que se le puede sacar el juguillo" "Si el destino (dinero) te trae aquí, por algo será. Abre tus sentidos, déjate llevar y aprende. Esto no es una cosa mala, seguro que lleva su lección."

Así aterricé en Bangkok, autoconvencida y con relativa ilusión, cosa que me vino muy bien para el tema burocrático y para el bolsillo. Como el objetivo seguía siendo India, recorrí algo de Tailandia hacia el norte, con la intención de llegar por tierra, cruzando Myanmar y Bangladesh. Como ya os dije, eso no es posible, pero lo supe una noche antes de partir. Con lo que mi cuarto intento de India se convierte automáticamente en mi sexta frustración, porque no solo tenía una posibilidad cancelada, sino que en mi pasaporte hay dos visados bien caros que de nada me van a servir.

Vale, no pasa nada, estas cosas "hay que saber encajarlas". Como no me gusta nada "desandar" camino, me veo en Laos, país que estaba en mi lista como para "pasar de refilón", por si encontraba algo que me llamase. Creí que sería un poco original, desconocido y bla, bla, bla. Pero me encontré en un barco que yo daba por local y poco turístico, con 70 mochileros "biblia en mano" y el vaso de mi aguante empezaba a llenarse peligrosamente.

Así llegué a Luang Phrabang, ciudad que todo aquél que ha estado en Laos, te recomienda de forma vehemente. Pero, si a mi alta temperatura (vamos que ya llegué calentita) le sumamos una ciudad con mercado nocturno (eso en Asia significa "mercado para turistas"), calle de turistas, restaurantes con comida occidental, timos, robos, extorsiones varias, precios desorbitados y un largo etc., pues como que pierde toda capacidad de encantamiento, siempre atendiendo a mis gustos y lo que buscaba en ese momento. Y el vaso se sigue llenando.

Resulta que Vietnam y Angkor (que no Camboya), SI están en mi lista, con lo que llegados a este punto, valoro dos posibilidades: Llegar a India a través de China (con todo lo que eso, a nivel burocrático, supone) y dejar Vietnam (y posiblemente Angkor) para el final de la etapa asiática. Esta estaba bien, porque Vietnam está más cerca de Sydney (de donde parte mi próximo gran vuelo), pero significa dos vuelos extra, de India a Vietnam y de este a Sydney. O bien, ya que estoy aquí, ver lo más relevante de Laos, Angkor, y hacerme todo Vietnam, y ya veré cómo llego a India, idea que empieza a desvanecerse. El vaso está a punto de desbordar.

Busco info sobre Laos y me encuentro que la ruta te lleva por: Vang Vieng, "la ciudad del Hooligan", como que paso. Parada obligatoria (por el transporte) en la capi, Vientiane, totalmente prescindible. Paré un día para sufrir un nuevo timo y seguir hacia el sur, al menos con mi visado de Camboya. Paksé y Champasak, algo empieza a merecer la pena, las montañitas y las cascadas. Las 4000 Islas, por fin un pequeño remanso de algo parecido a paz, teñida de timos varios.

En este punto el vaso ya chorrea agua y, probablemente, Laos y Camboya pagan el pato del cúmulo de frustraciones que adolecen mi alma.

Pero llego a Vietnam que, como digo, SI estaba en mi lista. Y siendo la que suscribe una niña buena y responsable, soy también consecuente con mis deseos. Por muy mal que se de, "yo lo he querido conocer de primera mano", de modo que apechugo con lo que hay y dejo de "patalear" por lo que no me gusta.

Y, contra todo pronóstico, dada la jartá de rollito chinorri que llevo a mis espaldas, va a ser que este país si tiene algunas cosillas que me han sorprendido y, por suerte, no resulta "más de lo mismo" en todos los aspectos. Empezando por el soberbio ingenio vietnamita y pasando por montañitas muy majas a escasos kilómetros del mar, playas de hasta 30 Km. completamente desiertas, cascadas, cuevas, alguna etnia auténtica (de las que no "fabrican" artesanía para vender al turista), desiertitos, piscinas naturales de agua cristalina, hasta el paisaje kárstico que le hace famoso... Si, definitivamente, cuando el tiempo me regale otra perspectiva. Cuando se borren de mi memoria todas las acciones maquiavélicas que estos personajes tienen preparadas para el extranjero. Cuando todo lo vivido se convierta en mera anécdota. Entonces podré decir que Vietnam merece la pena.

No puedo dejar de deciros, aunque alguno no se lo termine de creer, que cada mañana he salido de casa con una sonrisa (algunos días con cierto esfuerzo), limpia de absurdos despojos (léase rencores) que solo hacen más daño y dispuesta a disfrutar de lo más ínfimo (asumiendo que aquí maravillas maravillosas no hay). Y, lamentablemente, casi cada noche (por suerte no todas), he regresado a casa (especialmente en Vietnam) timada, engañada, dolida y/o indignada (sobre todo indignada, ha sido el sentimiento más frecuente).

En este momento solo necesito SALIR DE AQUÍ, YAAAAAA!!!! No podéis ni imaginar en las situaciones (alguna de auténtica película) que me he visto envuelta, por dejarme llevar. Si es que tengo que reírme.

Al menos estos últimos días tienen un buen aliciente, y es que he conocido en persona, a gente con la que llevo tiempo intercambiando información y experiencias vía mail. Viajeros mundo-vuelteros españolitos todos ellos, con los que he podido disfrutar de horas de conversación, con uno de ellos seguiré haciéndolo durante estos días (también está "atrapado" aquí). Ya hablaremos de ellos. Y también, dado que nos encontramos en plena época vacacional occidental, y que parece que Vietnam está "de moda", pues es relativamente fácil encontrarse con españoles que vienen de vacaciones. Aunque son encuentros más esporádicos y con menos cosillas en común, siempre se agradece una charleta en el idioma patrio.

En fin que, si todo sale "bien", cosa que a estas alturas dudo mucho, me queda aquí una laaaarga semana. Me vendrá de perlas para dejaros unas cuantas cositas escritas y manteneros entretenidos, para que no penséis que os ignoro, durante el tiempo que yo paso buscando mi chocolatina, la cual veo cada vez más inalcanzable, y ahora ya es una cuestión de tiempo. Eso, siempre y cuando a la "mafia" vietnamita le de la real gana de permitirme salir de aquí.

Se llama RESIGNACIÓN.

Aprovecho ahora la genialidad de Quino, para hacerme eco de sus palabras, a través de sus personajes más famosos:





Fotografía: El refugio de los Cronopios.

4 comentarios:

  1. Es una suerte que a pesar de ser buenas hijas únicas, suficientemente mimadas, tengamos suficientes recursos para salir hacía delante...eso es mucho, no todo el mundo puede decir lo mismo.
    Ánimos y siempre pa'lante!!!

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  2. Con filosofia mujer ya sabes,al final todo merece la pena :0 hasta los malosm omentos son lecciones

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  3. Sigue buscando las chocolatinas,al final será lo que recuerdes....y fuerza con los mafiosos :)

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  4. Gracias Anna, palabras como las que me dices son las que animan ;)

    Ivan, jeje, en la comida hablamos de la filosofía y la embajada :P, tu sabes bien de qué va todo esto ;)

    Angel, en eso estoy, muchas gracias por las fuerzas :)

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