24.6.09

Ofrendas Budistas en Tailandia.

En todos los templos que he visitado últimamente, y han sido unos cuantos, el olor a incienso de sándalo reina en el ambiente, pero también a cera, y a veces a pies, aunque no tanto como en algunas mezquitas que conozco.

Me ha parecido buena idea contaros un poco de qué va el tema, porque esto no consiste en encender una velita y echar la moneda en el cestillo, noooo, esto es mucho más complejo (o sencillo según se mire), todo un ritual, que se convierte casi en representación artística si lo haces completo. Hay varias formas o niveles de adoración o rezo, no solo a buda, sino también a algunos monjes ancianos que hay en algunos templos, dando una especie de bendición.

Generalmente, delante de la imagen de buda pertinente, bien sea dentro o fuera del templo donde se ubica, hay un altar, de tamaño proporcional a la imagen que lo atesora, que vamos a llamar "de las ofrendas", casi siempre compuesto por: un enorme cuenco donde pinchar las barillas de incienso; algún tipo de candelabro múltiple, donde poner las velas; una mesita baja donde depositar las flores, o en su defecto, un enorme jarrón con espuma de esa verde donde se pinchan los tallos de las flores; y siempre, por alguna parte, bien a la vista, una urna para las otras ofrendas (billetitos). Y luego hay por alrededor un montón de buditas, más pequeños, a los que pegar una lámina de pan de oro.

Por otro lado, en algunos templos hay también una ristra de cuencos metálicos (para que suenen bien las monedas), bastante gordetes. No se el número porque no los conté claro, algunos hablan de 108, que son los buenos auspicios que distinguen a un buen buda, pero no se si había tantos. Nada de 2 cestillos de mimbre, aquí es todo a lo grande. Las monedas, que no vale cualquiera, las vende algún monje que hay por las inmediaciones del primer recipiente (20 baths, casi 0'50€). Se deben depositar en los cuencos, una por cuenco, y recitando una pequeña frase con cada moneda. O sea, como una especie de rosario prepago. Representa la tradición budista de repartir limosna.

En algunos también hay formas varias de ofrecer agua. Por ejemplo en uno de Chiang... algo (no me acuerdo qué Chiang era), tenían una polea, cuyas cuerdas llevaban el agua que los devotos ofrecían, hasta lo alto de la estupa, donde era volcada, bañando la pared de la misma.

Sería muy complicado explicar cómo funciona todo el asunto de las ofrendas budistas, básicamente porque no me termino de enterar muy bien. Pero si puedo contaros lo que se ve y algo de lo que he leído.

Lo que se ve por los templos:

La gente compra un "kit de ofrenda" (20baths, no llega a 0'50€), compuesto generalmente por tres varillas de incienso, una velita pequeña y amarilla, una flor de loto (nenúfar) sin abrir, siempre es capullo, y una lámina de pan de oro.

Algunos se pasan por la estupa antes de ir al altar y con el kit, o por lo menos con la flor, entre sus manos juntas, palma con palma, a la altura de la barbilla, le dan unas cuantas vueltas (creo que muchas) a la estupa, siempre en el sentido de las agujas del reloj. Llevan la cabeza baja en señal de reverencia y van rezando algo.

Cuando terminan, o los que han pasado de estupa, se van al altar de su buda venerado, porque en muchos templos hay varios. Primero se enciende y coloca la vela. Oración. Luego se ofrece la flor. Oración. Se encienden las varillas de incienso y se colocan, las tres juntas y de forma simultánea. Oración. Y por último se pega la lámina de pan de oro en el budita. Oración.

Los más devotos (o pecadores, a saber), meten un billetito en la urna, o lo pinchan con la flor. También hay unos centros de flores, especialmente diseñados al efecto, donde uno saca la flor (artificial) y pincha el billete en el tallo y vuelve a colocar la flor. Y otros cuyas flores, siempre de loto, tienen unas hojas-pinza en su tallo, donde se coloca el billete. No será por falta de modelitos para que dejes el billete.

Después, se van a los pies del monje anciano de turno (estos también asustan, ya os contaré por qué). Este suele esperar a tener un grupo, aunque las ofrendas siempre son individuales, así les cuesta menos trabajo y no se forman colas. Y cuando tienen aforo suficiente les da un sermoncillo, y les bendice, salpicándoles agua con una especie como de plumerillo, pero de paja. Esta es la parte más divertida, y además refresca, cosa que se agradece bastante.

Y ahora si, por último, el monje, ayudante de monje, o sea, el segundón o no iluminado, se dedica a poner unos hilos, a modo de pulsera, en las muñecas del personal. Y el "etiquetado" ya puede marchar en paz, y un poco más pobre.

Esto es solo una forma de frivolizar la pantomima esta en que se han convertido las religiones. Pero de fondo siempre hay algo más, y en este caso, el simbolismo de las ofrendas es portador de "divinas" enseñanzas que me gustaría compartir.

La Vela: Al presentar esta ofrenda se recita un verso repetitivo que viene a decir: “Ofrezco esta luz al Buda, quien es la luz de los tres mundos…”. El verso sugiere que se puede encender una lámpara a partir de otra. En algunas ceremonias de los países Theravada (una de las dos vertientes del budismo) hay treinta y siete velas en el altar, que simbolizan los treinta y siete pakkhiya-dhamma, que son las prácticas que conducen a la Iluminación, y en el curso de la ceremonia se enciende cada una de las treinta y siete velas a partir de una vela central más grande (la que da más luz).

Sería como pedir ser iluminados por los que están más iluminados que nosotros. Reconocerlos y estar siempre abierto y dispuesto a crecer aprendiendo de ellos. O lo que es lo mismo, humildad y disposición para el aprendizaje, muy buenos valores.

La flor de loto: En esta parte del ritual existen varios versos donde escoger. Uno de ellos dice: “las flores que ofrezco están ahora frescas y lozanas, y mañana estarán secas y marchitas”. El verso intenta recordamos que todas las cosas mundanas poseen esta característica. Así, las flores que ofrecemos son símbolos de la verdad universal de la no permanencia: nada dura para siempre, todo perece. Nada perdura, todo fluye. No es que no debamos apegarnos a nada. Podemos gozar los objetos y las situaciones, pero debemos dejarlos ir cuando estos cambian. Es importante no aferrarse a nada, dejar de querer convertir lo impermanente en eterno...; no es posible.

El incienso: Hay que tener claro que lo que se ofrece no es humo, sino aroma. Aquí también hay varios versos para esta ofrenda, que tratan de recordamos que: “la dulce fragancia del incienso se extiende en todas direcciones”. Un poco de incienso, con su aroma, puede abarcar una gran área. Del mismo modo, si practicamos el dharma (camino de las grandes verdades) aunque sea un poco, no sólo tendrá un efecto en nosotros, sino también en los que nos rodean. Puede que el efecto no sea muy tangible, pero estará allí. Cuántas veces una sonrisa responde a otra previa, o un grito a otro anterior. Cuántas veces nos sentimos felices, sólo por el hecho de ver la felicidad de la persona que tenemos al lado, que no deja de ser ajena. Somos influenciables por naturaleza y si todo lo que nos rodea es paz, clama, tranquilidad y buen rollo, estaremos más cerca de sentir estas cosas que de sus antónimos.

En definitiva, punto para los verdaderos fundamentos del budismo, su esencia y su enseñanza. Suspenso para la religión.

PD: Jamás pensé que habría una etiqueta de "religiones" en mi blog.

4 comentarios:

  1. Suele pasar en todos lados compañera...las instituciones que son personas y las personas terriblemente fallan...

    Aunque cada vez veo mejor el Budismo que el resto de religiones.

    Un saludo.

    Http://mochilerotai.com

    ResponderEliminar
  2. Pues si tienes parte de razón. Aunque yo no conozco todas las religiones como para valorarlas, de momento el budismo me parece la "menos perturbada", o igual sus valores son mejores, a saber.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Anónimo28/4/13 6:37

    yo estuve ahi, se llama Chiang Mai, queda al norte de Tailandia. la info es muy completa pero no del todo cierta, nadie esta obligado a pagar por las ofrendas, las flores, incienso y velas simplemente están ahí, se pone una donación si uno quiere, y sino no. Las vuelas alrededor de la pagoda no son muchas, son solo tres. No soy budista pero muestro respeto ya prendo mucho de mis viajes, personalmente me sirven para abrir la mente a otras realidades sin prejuzgar, eso bien lo aprendí de Tailandia, maravilloso pais

    ResponderEliminar
  4. Muy buena explicación! por cierto creo que te han copiado la entrada....

    ResponderEliminar

Anímate a compartir tus pensamientos