22.6.09

Circos Humanos vs Turismo Responsable.

En mi primer viaje a Egipto (organizado), hice todas las excursiones que nos ofrecieron, entre ellas la visita al poblado Nubio. Pude ver niños con ajadas vestiduras, sucios, que se sabían todos los trucos para timar y/o embaucar al turista. Niños que se peleaban por coger (y quedarse, sin repartir) "el preciado tesoro", una bolsa que les llevaba algún turista, con cuadernos y pinturas. El propio guía montó el espectáculo poniendo la bolsa en lo alto y haciéndoles saltar entre griteríos para alcanzarla.

Una imagen lamentable que recuerdo con bastante tristeza. No por lo pobres que puedan (o no) ser, ni por las habilidades que desarrolla dicha pobreza, sino porque aquello lo estamos provocando nosotros.

En mi último viaje a Egipto, tuve oportunidad de quedarme a "convivir" un par de días en un poblado Nubio. La primera mañana, cuando terminaba mi desayuno, vi llegar tres jóvenes nubias, bien vestidas (incluso arregladas) en un viejísimo minibus, donde iban otras cuantas.

Tras un rato reaparecieron vestidas con ropas sucias y llenas de jirones, despeinadas y dos de ellas con un bebé en brazos.

Les pregunté, evidentemente, de dónde venían, halagando lo bien arregladas que estaban y, aunque comenzaron negando todo lo que yo había visto y haciendo como que no sabían inglés, terminaron confesando. Dos de ellas venían de la escuela, la tercera de trabajar. Cambiaron su imagen porque en media hora comenzarían a llegar "Los Turistas", y si están limpias y bien vestidas no dan lástima. Por supuesto me pidieron por favor que nunca contase esto.

¿Por qué lo cuento? Porque creo que todos estamos equivocados al pensar que ayudamos de alguna manera. Incluso ellas, que creen que recibir a turistas es un trabajo más, pero muy bien remunerado. Vamos casi como "prostituirse" por el dinero fácil. El margen que sacan de las "artesanías" que nos venden, es enorme para ellas. A eso se le suman regalitos, limosnas, pagarles por fotografiarles y un largo etc.

Con todo esto conseguimos que prefieran dejar la escuela y el trabajo para acudir a "la llamada del turista".

En todos los países más desfavorecidos, frecuentados por el turismo, existe este fenómeno. En Egipto lo llaman Poblado Nubio, en Tanzania "Grupos Étnicos" (los Masai van con el móvil colgado del taparrabos, como quien dice). En Tailandia lo llaman "tribus", y estas si que tienen miga.

La más conocida tribu tailandesa, la de las famosas "mujeres Jirafa", que realmente se llama "Padaung", tiene una historia fascinante. Esta foto la tomé en un museo, que es donde realmente deberían estar y no en unas chozas de montaña con su cuello (y en consecuencia todo su organismo) destrozado. Os la traduzco (y comento) pero como siempre ruego piedad, porque telita con el bendito inglés, y sumado a sus adaptaciones tailandesas, na.

En realidad desaparecieron hace mucho tiempo, como etnia propiamente dicha, pero hoy día hay mujeres que siguen destrozando su organismo, mermando su salud y disminuyendo su promedio de vida, porque, a pesar de la penita que decimos sentir, nosotros las pagamos para que lo hagan. No solo reciben dinero del guía de la excursión de turno (siempre una miseria), sino que además les compramos la "artesanía" (muchísimas veces MADE IN CHINA) y de paso le hacemos algún regalito al niño que siempre anda por allí o, a lo peor le damos dinero.

"¿Por qué usan los anillos del cuello?

Como dijo Padaung, un "cuello largo" de la tribu Karen; las personas no habían usado sus anillos del cuello hasta la edad de oro durante la cual, la tribu fue atacada por los tigres. El animal mordía el cuello de su presa, y Varios miembros de la tribu fueron asesinados de esta forma. Esto preocupaba tanto a la tribu que, el líder, que era también un hechicero, ofreció sacrificios a los espíritus salvajes y ordenó que las niñas y mujeres solteras de la tribu llevasen anillos en el cuello para evitar esta mala suerte.

Primero se utilizaron anillos de Oro. Pero, más tarde, cuando el oro escaseó y se encareció, se optó por anillos de bronce como se ve hoy en día.

El cuello de bronce más largo que se ha registrado tiene 25 vueltas y alrededor de 8 Kg. de peso (y yo me quejo por los 5 ó 6 que suele pesar mi mochila de mano). Normalmente, el cuello se compone de bobinas de 2 juegos de anillos de bronce, que apoyan sobre los hombros de su usuario. El primer grupo, compuesto por unos pocos anillos, sirve de base para el segundo, y les da seguridad cuando son retirados, por separado, para la limpieza.

Originalmente, los Padaung, empezaron a poner anillos del cuello a sus niñas, a los 5 años de edad o más. Usando huesos de pollo para saber el momento propicio, una hechicera comenzó a poner una bobina de oro alrededor del cuello de una chica. Proporcionada por los padres de la chica, la vara de oro, con aproximadamente 1 cm de diámetro fue puesta alrededor de su cuello a través de la cabeza. Se utilizó un dispositivo para ajustar la bobina alrededor de su cuello. Al principio, ponían 8 anillos, que llevarían el resto de sus vidas.

Los anillos de piernas y muñecas se hicieron populares más tarde. En aquellos días, entre otras cosas, los anillos de piernas y muñecas, eran como un regalo para las niñas que llevaban los anillos del cuello.

Los anillos, sin embargo, han adquirido más popularidad y ahora son usados por cualquiera de las niñas y mujeres Padaung de hoy en día para fines de belleza.


¿Las mujeres Padaung tienen realmente un cuello largo?

Esta es una cuestión popular. Estudios anatómicos han confirmado que el cuello de las mujeres Padaung no está estirado en absoluto (Madre mía!!! qué encierren al que hizo esos estudios!!!). De hecho, el pecho es empujado por el peso de los anillos de bronce. Las clavículas, así como las costillas, son empujadas gradualmente hacia abajo. Como resultado, parece que las mujeres tienen el cuello elongado. Además, los músculos del cuello se vuelven más flexibles y débiles (y eso no es porque estén estirados, claro) en comparación con los de las personas que no llevan anillos. Así pues, quitarse los anillos puede ser extremadamente peligroso. Por esta razón, las mujeres Padaung nunca se quitan sus anillos de cobre del cuello hasta que mueren."

Y por si todo esto fuera poco para disuadir al personal de visitar este tipo de tribus, os animo a pasaros por este post del blog de Fmanega, otro amante de los viajes, quien nos explica con mucha diplomacia, más que yo que la perdí en la guerra, cómo los gobiernos las tienen retenidas ahí porque "dan dinero".

Pasé algunos días en Luang Phrabang (Laos), y todas las tardes me tomaba algo en una terracita que está al lado de una tienda de presunta artesanía textil. También pasaba por allí algunas mañanas y a veces a la hora de comer (estaba cerca de mi alojamiento). En la tienda hay una mujer de mediana edad, sentada en un viejo telar, durante 8 horas al día (o más). El pañuelo que está haciendo, crece a un promedio de 10/12 centímetros al día. Eso significa que para un pañuelo de 1'20 (lo normalito, que aquí suelen ser más largos) se tardarían unos 10 días para cada pañuelo (tirando por lo bajo) sin contar festivos. Esto supone, como mucho, tres pañuelos al mes.

Si vamos a ver a los "Karen" en Chiang Mai, otra tribu de Tailandia, verás que en cada choza, donde hay una mujer tejiendo en un telar todavía más rústico, siempre hay colgados cerca de 100 pañuelos, expuestos para la venta. Los pañuelos se repiten en modelo y color en cada choza, (fijáos en los dos puestos de la foto, son iguales los del puesto donde estoy, a los del puesto de en frente) y si nos fijamos un poco, se nota de lejos que están hechos a máquina. (Y si, cometí el error de ir, aunque no compré absolutamente nada, estaba incluido en una excursión de otra índole).

A mi sencillamente no me salen las cuentas, o será que esa familia lleva sin comer más de dos años, cosa que dudo mucho.

Lo que no me gusta es que me digan que me llevan a conocer a una gente, su cultura y forma de vida, porque normalmente no es cierto. Que pretendan hacerme creer que viven de su "trabajo artesanal", porque viven del comercio. Que no me aclaren que eso que voy a ver es un teatro donde se representa lo que alguna vez fue esa tribu, etnia o poblado.

El sumun de los circos humanos lo encontré en Sudáfrica y Namibia. Se llaman "township" y hay uno en cada gran ciudad. Los más vendidos son los de Johannesburgo, Cape Town y Windhoek. Os podéis imaginar una visita turística a un poblado chabolista de gitanos o yonquis, en España, sin ir más lejos. Pues lo mismo, solo que estos (a parte de robar lo que pueden) simulan hacer algunas cosillas artesanas, para vendértelas. Sin más comentarios.

La pena es que todo esto lo hemos montado nosotros y nosotros lo mantenemos.

Cada uno de estos grupos sociales, tiene su historia, su actualidad y sus propios problemas, que comunmente son un cóctel de lastres históricos y política gubernamental. Pero es común a todos que son mantenidos "ahí" y "así", en esas condiciones, porque le generan dinero a los gobiernos, dinero que proviene del turismo irresponsable.

Efectivamente se podría discutir días sobre el tema porque hay personas que dicen: "Es bonito que esas culturas se mantengan". Yo creo que la vida y el mundo evolucionan, y todos tenemos el mismo derecho a participar de esa evolución. Esas culturas, que normalmente desaparecieron hace tiempo (todas llevan el móvil y billetes en los bolsillos) se pueden conservar en la historia, los museos, e incluso, en parques temáticos, igual que la egipcia, la romana, la griega... Si nos gustaría preservar viva esa forma de vida, qué tal irnos nosotros y vivir así, digo realmente como se supone que vivían muchos, de la agricultura, la caza, trueque y demás.

"Es otra forma de ganarse la vida". Discrepo. Es otra forma de enseñarles que el comercio fácil y de alto beneficio consiste en esperar al grupo de turistas. O enseñarles que tan fácil es dar lástima, como ir sucio y vestido con ropas viejas y rotas. Y resulta que la lástima genera mucho dinero. Se llama mendicidad y la estamos promoviendo.

Probablemente me equivoque, pero es lo que pienso.

8 comentarios:

  1. Hola Yola, me alegra un montón que hayas retomado el blog... aunque ahora estes en la fase "bizcocho" y no haya tanto entusiasmo :)
    Qué buen post éste de los circos humanos, me recuerda a este refran: "Da un pez a alguien y lo alimentaras por un día, enseña a ese alguien a pescar y lo habras alimentado por el resto de su vida". Pues eso, que mientras les demos su pescado diario estamos promoviendo el estancamiento y la vida fácil.

    Saludos guapa.

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  2. Hola Masriya. Qué sabias palabras contiene ese refrán, gracias por compartirlo.

    Bueno, he parado unos días a currar un poquito, dejaré cosas programadas para su publicación, antes de continuar, hasta la siguiente parada.

    Gracias por tus palabras, y por seguír ahí.

    PD: Ya estaba extrañada yo, ayer 90 visitas y ni un solo comentario, con lo que podría dar de si este tema.

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  3. yo no comente nada por que luego soy... eso...

    pd: ... pero buen post... otra vezzzzzz....

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  4. Gracias Juan. Hoy eres encantador ;)

    PD: Cuando eres... eso... te lo digo y cuando eres encantador también, ves :P

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  5. Suscribo por completo este post. No se puede decir mas alto ni mas claro: los viajeros somos en cierta medida responsables de que la mendicidad, o algo que se le parece mucho, vaya en aumento en los lugares que visitamos.

    Espero que tu reflexion ayude a mas de uno a darse cuenta de que no vamos por buen camino.

    Un abrazo y a seguir con tu gran aventura.

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  6. Ese es el objetivo, Fmanega, cuantos más escribamos sobre este fenómeno, más rápido y fácil se divulgará. Esperemos que sirva de algo.

    Gracias por animarme a publicarlo.

    Un abrazo.

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  7. los de siempre26/6/09 21:19

    siempre tenemos que que enseñar a pescar
    porque asi los que tienen que mendigar lo
    que haran sera sentir la curiosida de poder
    trabajar que es lo mejor .
    los de siempre

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  8. Anónimo3/2/10 18:36

    Hola Yola, pasaba por aquí... Soy periodista y viajar es lo que más me gusta en la vida, es lo que más merece llamarse VIDA, pero no comparto en absoluto la filosofía del turismo, es algo bastante siniestro. Qué razón tienes, cuantas veces he observado esos teatros y esa carroñería entre humanos (los unos por el dinero, los otros por la foto), como dices esto merece más difusión.

    Enhorabuena por el post, sigue así.

    Susana.

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