4.4.09

A la tercera va la vencida.

El primer susto, en mi vuelta al mundo, me lo dio mi mala memoria que, unida al cansancio y las prisas, formaron el cocktel perfecto para hacerme pensar que me habían robado el GPS.

El segundo fue en Ngorongoro. Plan campamento y tote, con calor, lógicamente el calzado más apropiado eran las sandalias de trekking. Las botas, en dos bolsas de plástico fuertes; una cerrada y la otra bien atada (o eso creía yo) a la mochila.

Tercer día de safari, el campamento de Ngorongoro. Frío, bastante frío. Apetece ducha caliente y forro polar. Me doy ese duchazo a pleno disfrute. Toda limpita, pelo suave, ropita calentosa. Pufff, tengo los pies helados, creo que me voy a poner las botas, con los calcetines. Ummmm, ya me estaba relamiendo de mi refugio piecil!!

Llego a la tienda y NO!! No está la bolsa de las botas enganchada a la mochila!! Joeeeerrrr, ya estamos. A ver loca, haz memoria: última vez que viste las botas?.... eeehhhhh.... mmmmmmm.... Pufff, el primer día, cuando cargaron la mochila en el tote. Después?. Eeeeeehhhhh, no, ni siquiera las recuerdo la primera noche de campamento, cagoen!!!

Son unas botas muy golosas. Ya me lo han dicho en varias ocasiones, y si, lo se, igual debería tener más cuidado, pero juraría que las até a conciencia.

Lo primero buscar a Daniel. Mi última oportunidad es que estén en el coche. Con lo bien que las había atado!!

Busco a Daniel. No están donde todos los conductores. Busco a Sharek (el cocinero). No está en la cocina ni en el comedor. Pregunto por ellos y me dicen que no saben, que cual es mi tote. Toma ya!! y yo qué se, uno blanco (que yo pensaba que todos eran marrón o verde caquis). Miro y, la mayoría son blancos!! Joder, joder, joder!!! Si desaparecen las botas si que me hace la puñeta, no creo que encuentre nada parecido por estos lares.

Por fin alguien me dice que Daniel es amigo suyo y me acompaña hasta mi tote. Voy corriendo, miro por todas partes y ¡¡¡Hay una bolsa!!! Creo que pueden ser. Pues abre el coche y cógelas. ¿Está abierto?

Si, el coche se pasaba día y noche abierto. Aquello eran mis botas. Al meter todos los bultos el primer día, cuando recogimos a Cristina, no les apañaba la bolsa colgando de mi mochila y la quitaron (rompiendo el nudo) y la pusieron "por ahí", donde les venía bien. Y claro, se olvidaron de preguntar de quién era esa bolsa y yo olvidé mis botas hasta que las necesité.

Pero siempre nos podemos superar. El tercero, que no quedó en susto, fue en Botswana. Después de los dos maravillosos días de excursión por el delta del Okavango. Mañana siguiente. Toca colada. Solo quedan algunos huecos desperdigados en las cuerdas, pero entra todo. Hace buen tiempo, seguro que esta tarde lo tengo todo seco.

Dos horas después: chaparrón!! No da tiempo ni de ir a mirar, ya está empapada otra vez. Confiemos que mejore hoy, mañana nos vamos y preferiría llevar la ropa seca. Voy a escurrirla otra vez.

¿Y mi ropa? ¿mi pantalón? ¿mi camiseta? Algunas prendas estaban cambiadas de sitio. Otras, sencillamente no estaban.

Busco, busco y vuelvo a buscar. Cuento, recuento y vuelvo a recontar. No puede ser!! Hablo con el encargado de la "lavandería", este habla con el de seguridad, que a su vez le pasa la bola al encargado general.

Después de mil y una explicaciones, preguntar a cada empleado y rebuscar un par de veces, me cuenta que "probablemente", los cuatro alemanes que estaban en esa parcela, tenían ropa tendida y, con la lluvia, han cogido todo corriendo y ya se han ido.

Vale, vamos a hacer como que me lo creo. ¿Y quién ha cambiado de sitio toda mi ropa restante? Y lo más importante, ¿por qué?

El encargado ya solo supo encogerse de hombros.

Haremos un esfuerzo para concederles el beneficio de la duda, por aquello de pensar que la gente es buena en general.

El resultado fue que me quedé sin mi pantalón de todo trote y una camiseta de manga larga. Eso significó una tarde de compras por Windhoek, que de vez en cuando también apetece.

2 comentarios:

  1. A la tercera va la vencida tienes toda la razón , mientra encuentres las cosas ,todo es una anecdota bueno guapa que nos gusta mucho lo que nos cuentas .
    Carmen

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  2. Gracias por tu comentario Carmen.
    Besos

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