15.3.09

Segundo mes de periplo.

Algunos me habéis preguntado porqué no publiqué un post sobre el primer mes fuera de casa. Bien, he de decir que lo escribí pero, mi primer mes coincidía con unos cuantos acontecimientos que me regalaron un par de días de bajoncillo, y se me quitaron las ganas.

Primeros cumpleaños a los que no asistiría; día de los enamorados; tercer aniversario de mi relación de pareja (ahora aparcada) y primero que no estoy. Días, no, semanas, sin hablar con los míos... Lo suficiente para pasarme el día cosiendo, encerrada en el lúgubre cuarto de cualquier hotelucho. Al menos resultó productivo.

Lo que escribí en su día fue esto:

"Primer mes de viaje.

Podría decirse que hasta aquí se entiende como unas vacaciones, pero no, nada es igual, incluso durante el primer mes.

Los preparativos no fueron los habituales para unas vacaciones. Sales sabiendo que tardarás tiempo en volver. No llevas casi nada preparado, es decir, para unas vacaciones de fecha limitada, solemos planificar bastante para exprimir el tiempo, pero para este viaje no preparé nada, solo me informe someramente de lo que se podía hacer en cada sitio.

Si no sale la excursión de mañana, porque no hay grupo, no pasa nada, ya saldrá. "Este sitio me gusta, me quedo unos días"; "Puff, aquí no estoy cómoda, me voy." Son expresiones que jamás habían pasado por mi cabeza. En unas vacaciones, si estás bien o mal da igual, has ido a tal sitio para ver o hacer tal cosa, aceptas lo que hay porque sabes que es por tiempo limitado, ahora puedo elegir.

No nada es igual. En unas vacaciones no hay añoranzas, sabes que pronto volverás a casa y tendrás eso que ni si quiera te ha dado tiempo de echar de menos. Ahora no, sabes que falta mucho tiempo para tener eso que tanto añoras, y se añora desde el primer día.

A estas alturas de viaje, en unas vacaciones al uso, llevaría el petate de mi mochila cargado de regalos varios. Habría llenado unos cuantos gigas de memorias, con fotos y vídeos, ahora sigo con la primera tarjeta de 4 gigas, y queda espacio para rato. Tendría un montón de recetas autóctonas para hacer alguna comida étnica en casa. Habría hablado con casa 4 ó 5 veces (solo lo he hecho 2 veces). Me habría conectado a internet un par de veces, como mucho, para revisar el correo, ahora ni se las veces que me he conectado ya. Estaría pensando en lo que voy a contar cuando llegue, en encontrarme con tal, y contarle que me acordé de él o ella en tal sitio por tal cosa. Ahora, o lo cuento por mail o sencillamente lo olvidaré.

Probablemente viajaría acompañada, ahora viajo sola, bueno con todos vosotros, que me acompañáis de algún modo. En unas vacaciones no os tendría.

Viajando así, cada día conoces y aprendes algo inesperado, porque estaba sin preparar. Cada día hay que buscarse la vida, un alojamiento, un transporte, cómo hacer tal actividad o dónde está tal sitio, dónde y qué como hoy?... ¿quiero comer? Hasta lo más básico en la rutina diaria hay que planteárselo y organizarlo en el acto.

Algunas veces resulta muy estresante, otras muy emocionante, hay días fantásticos y algunos días, por suerte son pocos de momento, espantosos. Días de relax y días agotadores.

La novedad para mi en este viaje, es la novedad de cada día.

No, nada es igual. El primer mes no puede considerarse como unas vacaciones, porque desde el primer día sabes que no lo son.

Tengo suerte, no estoy descansando del trabajo, estoy viviendo.

Soy una mujer afortunada y doy gracias por ello."

Pero ahora ya han pasado dos meses. Ya he cubierto cinco objetivos (sólo tenía cuatro fijados), y me queda tiempo de un par de ellos más, al menos uno.

Ya tengo un patrocinador, y empiezan a salir pequeñas cosillas, colaboraciones y más, que tienen buena pinta.

Empiezo a pensar en dónde podré encontrar curro, si lo necesito, o si hago pulseras o pinchos para el pelo, para venderlos.

Algunos días me doy cuenta de que hace más de tres horas que no pienso en mi círculo: casa, pareja, familia, amigos. Y esas horas se van dilatando.

Si, costaba más al principio, ahora ya me estoy acostumbrando a esto. Se que os tengo, lejos pero os tengo. Se que estoy viajando sola. La añoranza disminuye con el tiempo.

Conocer gente nueva, nuevos lugares, nueva gastronomía, entra dentro de la rutina diaria. Como hacer la colada a mano cada día, para no acumular; o pasarte toda la mañana lavando a mano cuando has acumulado. O investigar el próximo transporte, el siguiente alojamiento...

No puedo decir, ni por asomo, que controle mejor el inglés (todavía sigo traduciendo muchas cosas), pero si hay ciertas expresiones que, cuando escribo, me cuesta traducirlas al español.

Y qué se echa de menos? Pues, en realidad, lo único que realmente recuerdo haber deseado, fue un gazpacho andaluz, bien fresquito y sabroso, en aquellos tórridos días que pasé recorriendo la costa este africana. Y es lo único que no he podido hacer, porque todavía no he encontrado ninguna batidora (ni siquiera un pasapurés) en los albergues que he estado. Quizá el aceite de oliva regando una buena ensalada, pero eso lo he hecho, y me hago también el pan tumaca (o como se escriba) y la tortilla de patatas, así que no, nada más, solo el gazpachito, uummmmmmmmm.

Ah!! Y los autobuses con 4 asientos por fila (2+2) que por aquí son todos 3+2 (5 por fila) y se notan mucho los centímetros de menos en el asiento. Y que paren cada dos o tres horas para estirar las piernas.

Ah!! Y mi cámara de fotos chiquitita y no el muerto que he traido. Para las fotos que he hecho está muy bien, no podría haberlas hecho con la pequeña (bueno muchas no), pero todas las fotos que NO he hecho, sí que las habría hecho con la chiquitina, porque se saca fácil y rápido, se hace la foto y se guarda con la misma facilidad y rapidez, y NO LLAMA LA ATENCIÓN, que el muerto este si que llama, y mucho.

Sigo sintiéndome afortunada por tener la oportunidad de vivir esta experiencia.

PD: Y a partir de hoy, echaré de menos a mi estimado pantalón, que reposaba tranquilamente sobre la cuerda, al solecito, para secarse después de un buen baño, cuando alguien lo ha cogido y se lo ha llevado sin más, separándelo de mi para siempre. Solo me queda uno, tendré que comprarme otro.

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