14.3.09

Noche de campamento en medio de la sabana.

Con la advertencia previa de no salir del campamento, de los animalitos que pululan alrededor, de no dejar nada de comida en las tiendas y qué hacer en caso de tal (básicamente gritar, correr o nada), nos vamos hacia nuestros dormitorios portátiles. Todos se meten a dormir, pero yo he aprovechado para meditar un rato, digerir este flamante día, disfrutar de este cielo...

Ya dormida, sobre las 3:00, me asalta una irremediable necesidad de ir al servicio. Luna nueva, noche estrellada como pocas, todos durmiendo (o no) bien encerraditos en sus tiendas, un montón de sonidos (algunos conocidos, muchos otros no), previas advertencias atemorizantes, yo meándome como una persona mayor y el servicio a 30m de la zona de acampada.

Sinceramente, ACOJONA.

Joer, pero es que no me aguanto. Tengo que ir?

Opción A: mearme encima... como que no.

Opción B: hacerlo detrás de la tienda. Pero si sale alguien? Si tienen el sueño ligero me van a oir. Total, si un animalito quiere comerme le dará igual aquí al lado que a 30m. Venga va, miedica. Opción C: vamos al servicio.

Linterna frontal, pese al asedio de mosquitos que eso supone. Papel higiénico y desfilando. Habría ido mucho más tranquila con una antorcha. Tengo entendido que los animales temen el fuego. Pero no tengo.

Comienzo caminando lento, muy lento, estilo Pantera Rosa. Enfocando todo el campo visual con la linterna, escuchando atentamente cada sonido. Parece que todo está en calma. Me voy relajando, me estiro, camino normal...

"GRRRRRRRRRRRAAAAWWWWWWWWWWWWW!!!!!!"

"¡¡¡PIES PARA QUÉ OS QUIERO!!!" vamos, ni el correcaminos me habría pillado. Menudo spring he hecho en los últimos 10m hasta alcanzar el baño y conseguir encerrarme, que lo de atinar con el cerrojillo en estas circunstancias no es tarea fácil. Creo que en vez de hacer pis, y con perdón por la expresión, me voy a cagar pero de miedo que tengo.

Puff!! Qué placer esto de desaguar cuando aprieta la necesidad. Ni el gruñido del bicho me lo ha cortado, mira si tenía ganas.

Vale, te has quedado tan agustito, y ahora que? ¿Quién es el guapo que sale de aquí ahora?

Opción A: Me quedo aquí hasta que oiga movimiento humano. Pero son más de tres horas esperando. Esto es asqueroso. No, me niego.

Era un rugido extraño, nunca lo he oído. Desde luego no era un felino. Qué bien que tengo tabaco.

Opción B: Gritar para que venga alguien. Así conseguirás despertar a todo el mundo y vas a ser el hazmerreir del campamento.

Yo creo que tampoco era un jabalí. Qué sonido harán los cérvidos? y las cebras? No, tampoco es un elefante, además le oiría moverser.

Por lo menos asómate a ver si ves algo. Muy (muy) despacito abro la puerta. Parece que aquí no está. Me voy hacia la entrada de los baños, me asomo. No veo animales, pero la linterna ilumina 6 ó 7 metros, no más. Espero.

Apago la linterna. Espero que mi vista se adapte.

Escucho. Nada.

Vuelvo a encenderla. Avanzo tres o cuatro pasitos. Paro. Miro por todos lados. Escucho. Nada.

Camino lentamente mirando atrás cada dos por tres. Voy acelerando y al final, corriendo a encerrarme en la tienda.

Qué sería? Algún animal aún desconocido para mi? La imaginación del miedo?

6 comentarios:

  1. Que forma tan graciosa de relatar tu experiencia de "terror". Nada de raro tiene que los relatos de este blog-bitácora terminen en un libro. Gracias por compartir tus experiencias. Cuidado con los gestos en tus viajes.

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  2. Gracias a ti por seguirlas y opinarlas Roudy, yo estoy encantada de compartirlas.

    Interesante el enlace de los gestos, aunque cabría discutir sobre el tema, jeje, nada es tan negro como se pinta.

    Besos

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  3. Éste es el relato que se coló en el google reader hace días!!!
    Me imagino lo que pasaste y se que a mi me habría sucedido lo mismo....la última noche que pasé en el desierto me levanté un par de veces!!
    De todas maneras me reí mucho cuando lo leí. Mi madre también lo leyó y lloraba de risa...tanto ella como yo somos del club de los "meones" y te entendemos perfectamente.

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  4. aja, Anna, ya imaginé que era este.

    No es que yo sea del club "meón", pero con la meditación nocturna olvidé ir antes de acostarme y claro, mi vejiga tiene un límite.

    Me alegra mucho que os hiciera reir, es importante.

    Besos.

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  5. Te imajino corriendo de miedo por el campamento es increible con unos pequeños
    ruidos lo que se puede uno imajinar
    Rosi

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  6. Jajaja, Rosi. Primero de todo Bienvenida al blog.

    Uno se puede imaginar de todo, pero, como habrás leido en la entrada de "El Despertar de la Sabana", los ruidos eran hienas, o sea que lo oí de verdad y menos mal que corrí, jeje

    Aunque debian estas más lejos de lo que me pareció. y debieron irse antes que yo regresara. Desde luego lo que hace el miedo.

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