8.11.08

Picos de Europa (Cantabria) '06

-----El norte de España siempre me ha tenido enamorada. Tantas maravillas naturales, tanto verde, tan tremenda gastronomía y gente tan campechana y acogedora que uno siempre se siente como en casa.

-----El verano de 2006 no pudimos hacer un gran viaje (circunstancias de la vida) y nos dedicamos a disfrutar de pequeñas escapadas nacionales. En esta ocasión nos fuimos a dar una vuelta por la zona cántabra de los picos de Europa por la ganas, yo de volver, y Da de conocer el Monasterio de Santo Toribio de Liébana y el desfiladero de La Hermina, especialmente. Además estamos en Año Jubilar Lebaniego, buen momento para acudir, aunque no sea en peregrinación.

-----Salimos un jueves, tarde-noche. Nos alojamos en el Hostal Puente Deva en Espinama, último pueblo antes de llegar a Fuente De (unos 4Km antes) si venimos desde Potes. El primer día lo dedicamos a Santo Toribio y Fuente De. Impresionante la energía del enclave del monasterio. Siempre lo digo, pero es que hay que ver lo listos que han sido siempre los monjes, a la hora de elegir la ubicación de sus lugares de culto.


Monasterio de Santo Toribio de Liébana


-----Y qué decir de Fuente De, el "cable" (teleferico) y esos picos.... Para mi era como la cuarta vez, y nunca me cansaré de llegar al refugio de Áliva y hacer alguna de las múltiples rutas de senderismo que nos presta la montaña, admirando las amplias praderas, abrigadas por tan sublimes picos.

-----Las posibilidades de Fuente De son innumerables. Nos hicimos una pequeña ruta, la que nos llevaría de regreso a Espinama. Me encanta este paseo de unas 2 a 3 horas, según el ritmo y las paradas, y ninguna dificultad (es descenso suave) por encontrar en el camino la ermita de Ntra. Sra. de la Salud, santa que cedió el nombre a mi madre y de una arraigada tradición en el Concejo de Espinama. Esta ruta (como casi todas) se puede hacer a la inversa aumentando levemente su dificultad por ser en ascenso.


Fuente De - Áliva - Espinama


-----El segundo día para otra de las cosas que me encanta en estas tierras, perderse por las viejas carreteruchas, visitar antiguas aldeas, dejarse llevar por el encanto de los senderos y por último una visita al Museo de la Sidra de Aniezo. Muy interesante, no solo por todo lo que se aprende y degusta, sino por su historia. Un economista de una gran empresa de Santander se lia la manta a la cabeza, restaura un viejo lagar con la ayuda del ayuntamiento de Aniezo, compra un terreno con algunos manzanos, con la ayuda de las subvenciones de la CEE y a vivir de la tierra como antaño. Motó el museo-sidrería, con cuatro platos (ni uno más) en la carta y sidra, mucha sidra. Desde luego admirable (y para mi envidiable) iniciativa.


Picos de Europa y Museo de la Sidra en Aniezo


-----Tercer y último día, para regresar pero, pasando por Potes y bajando el Desfiladero de la Hermida. Comimos en Suances, donde me habría encantado degustar las fantásticas "sardinas asás" de Casa Sidoro, en la playa de La Concha. Pero ya era tarde y nos tuvimos que conformar con algo de fiambre de supermercado, en un sandwich en la misma playa de La concha. Lástima que no daba tiempo de más, con las maravillas que hay por la zona.


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